Por: Elizabeth Ostos (*)

Periodista venezolana, editora y directora de NgociosyDestinos.

 

Cuando Justo Tripier llegó a Londres, en 2009, nunca pensó que se quedaría y menos que emprendería un proyecto gastronómico que, en apenas tres meses, se ha convertido en una referencia gastronómica venezolana en la capital británica: el Frequency Coffee Shop.

Este caraqueño, apasionado por la música como se define, hizo estudios de pre y post grado en Londres. Jazz y tecnología de música, así como un master con distinción en composición orquestal.

Mientras se formaba, Justo trabajó en su tiempo libre en cafeterías o coffee shops, como se llaman en Londres los puntos de encuentro antes o después de iniciar la jornada laboral.

“Desde temprana edad tenía muchas ilusiones de hacer música en inglés, ya que mucha de la que me gustaba cuando comencé era en ese idioma. Además porque estudié en la Escuela Campo Alegre y el Colegio Jefferson con fuerte influencia del idioma. Eso me hizo inclinarme a salir de Venezuela. Me gradué y trabajé haciendo y enseñado música, pero en paralelo desarrollé un negocio en el que la gente disfruta el café, algunos snacks y nuestro último producto: la cachapa (una especie de hot cake hecha con maíz)”, dijo Tripier en conversación con esta redactora.

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Con sabor criollo

“Hace tres meses abrí cerca de la céntrica estación King Cross del metro de Londres, el Frequency. Mi intención es convertirlo en una extensión de mi creatividad musical. Quiero crear un ambiente donde la gente no solo venga a disfrutar lo que ofrecemos, sino donde yo pueda crear música. Pero voy paso a paso, así que por los momentos es solo un coffee shop y nos especializamos en hacer el mejor café posible. Estoy seguro que la venta de las cachapas será un éxito”, señala Tripier.

La cachapa la presentó en su local de la mano de una paisana venezolana, proveedora de materia prima. “El londinense ha respondido favorablemente al producto y el plato gusta muchísimo”.

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La arepa también está en los planes de este empresario. “Por la naturaleza de su materia prima, que es harina procesada, hace falta una serie de permisos sanitarios extra. En este país las normas en cuanto a la manipulación de alimentos son muy estrictas”.

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Precisamente, las reglas que hay que cumplir en el Reino Unido cautivan al joven de 29 años. “Acá todo es muy claro y transparente. Como es lógico, todo inicio es difícil, pero con metas claras y una buena asesoría, pude arrancar esta iniciativa gastronómica”.

 

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Venezuela en el corazón

Este músico y empresario adquiere la materia prima en varios países de América Latina, aunque le gustaría llevar al mercado londinense productos venezolanos en un futuro no muy lejano. “Venezuela siempre es algo que tengo en mi cabeza. Venezuela va conmigo a todas partes en mi corazón. Desde afuera veo una situación muy difícil, y lamento mucho el estado al que han llegado las cosas en mi país”.

Justo Tripier considera que Londres es una ciudad espectacular, pero hay que trabajar muy duro. “Como todo en la vida, si estás dispuesto a trabajar las horas necesarias, todo es posible. Y Londres es una ciudad en particular que por sus características favorecen a un emprendedor”.

No descarta la idea de establecer un negocio en su país. “En un futuro me encantaría hacer un emprendimiento musical en Venezuela. Hay tanta gente talentosa allá. Es impresionante. Definitivamente quiero trabajar con venezolanos para crear música”.

(*) Editora de www.negociosydestinos

 

Fotos: Cortesía de Justo Tripier

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