La Administración de Donald Trump ha llegado el martes 14 de abril a un acuerdo con las principales líneas aéreas del país sobre los términos de un rescate económico para evitar quiebras y por tanto despidos en un efecto dominó en un sector que emplea a más de 750.000 personas.

Desde que comenzara la pandemia de coronavirus, el número de pasajeros en las aerolíneas ha caído más de un 96% desde que empezó la crisis y las empresas se han visto forzadas a cancelar más del 70% de los vuelos. Una asociación aérea internacional cifra en más de 300.000 millones de dólares las pérdidas de la industria a nivel global y decenas de miles de empleados los que han sido dados de baja sin sueldo. Otras muchas miles de personas también han perdido empleos indirectamente relacionados con ese sector.

El Departamento del Tesoro ha anunciado que American Airlines, Delta Airlines, United Airlines y Southwest -las cuatro grandes, además de algunas otras- han aceptado la ayuda del Gobierno a pesar de que estaban reticentes por las contrapartidas que puedan tener de intervencionismo estatal. Según ha asegurado en un comunicado el secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, “se está trabajando para estudiar y aprobar que otras empresas de transporte aéreo más pequeñas tengan también ayuda lo más pronto posible”. El Tesoro ha informado que la discusión afectará también a las compañías de carga.

A pesar de que el Tesoro no ha dado cifras, los distintos medios norteamericanos estiman que el rescate ascenderá a unos 25.000 millones de dólares que ya están suscritos dentro del histórico plan de 2,2 billones de dólares aprobado por Trump para apuntalar la economía y tiene como objetivo que las aerolíneas puedan afrontar el pago de nóminas. American Airlines, por ejemplo, recibirá casi 6.000 millones de dólares.

Mnuchin ha dicho en el comunicado que el programa “apoyará a los trabajadores estadounidenses y ayudará a preservar la importancia estratégica de la industria de las aerolíneas, al tiempo que permitirá una compensación adecuada a los contribuyentes”. Según el paquete de estímulo económico, las empresas privadas que reciban las ayudas del Gobierno deberán mantener el 90 % de la plantilla que tenían a fecha del 24 de marzo y restablecer, una vez pase el estado de emergencia, el 90 % de la plantilla que tenían a 1 de febrero. Los empleados deberán mantener su sueldo íntegro.

El rescate anunciado tiene contrapartidas: las compañías deben reembolsar un 30% del dinero que reciban y el Gobierno federal debe recibir una suerte de garantías a cambio de su ayuda, productos financieros que pueden ser convertidos en acciones. Estas deben equivaler al 10% del valor de la ayuda que cada una reciba. A pesar de que la Administración no ha desvelado los términos del acuerdo, fuentes próximas al pacto citadas por las agencias de prensa, aseguran que el Estado pasará a ser accionista minoritario de las compañías firmantes.

Uno de los principales sindicatos del sector, Asociación de Asistentes de Vuelo, ha calificado los términos del acuerdo de “éxito sin precedentes” pero ha acusado a Mnuchin de hacer política con la ayuda en lugar de “llegar a un acuerdo en el Congreso de manera bipartidista”.

Fuente: El País.es/Yolanda Monge