Un estudio del mercado aéreo venezolano, efectuado por técnicos de la Asociación de Líneas Aéreas de Venezuela – Alav-, evidencia cómo se ha achicado la oferta internacional de frecuencias de vuelos y de asientos.

Señala que para el año 2013, había 32 empresas extranjeras operando desde y hacia Venezuela, con 352 frecuencias y 57 mil asientos ofertados.

Flora operativa Venezuela |Foto: Elizabeth Ostos

En 2017, las cifras de cantidad de vuelos y asientos para destinos internacionales se ubicaron en sólo 120 vuelos, con 21 mil asientos ofrecidos por las 11 líneas aéreas que aún operan en Venezuela.

Este achicamiento del mercado supone retos para las empresas venezolanas las cuales han redimensionado sus operaciones en vuelos nacionales para incursionar, con aviones propios y alquilados en el esquema de leasing, con las corporaciones internacionales.

Aviones Avior |Foto: Elizabeth Ostos

Alav señala que hasta octubre de 2017 estas son las rutas en las cuales las empresas de capital nacional compiten con sus pares internacionales:

Bogotá

Panamá

Miami

República Dominicana

Aruba

Curazao

Ecuador

Y estas son las empresas y número de vuelos con su apuesta atender las necesidades del viajero venezolano que necesita viajar al extranjero: son 87 los vuelos semanales, distribuidos en las compañías:

Albatros Airlines: dos (San José, Costa Rica)

Aserca Airlines: 12 (Aruba, Curazao, Santo Domingo)

Conviasa: 15 (Panamá y La Habana)

Laser Airlines: 35 (Santo Domingo, Aruba, Panamá, Miami y Punta Cana, en emporada alta)

Santa Bárbara Airlines: 11 (Miami)

Venezolana: 12 (Panamá, Santo Domingo y Puerto España)

Señala el documento de la entidad gremial privada que falta competencia en el mercado hace que los precios boletos aéreos internacionales son los más caros del Continente. E incluso son ofrecidos en divisas.

“Las aerolíneas venezolanas deberían ser catalizadoras de esa posible competencia, pero lamentablemente ello está fuera del alcance de las empresas nacionales”, señala Alav en su informe.

Turistas, viajeros, la venezolana |Foto: Elizabeth Ostos

El motivo fundamental es la poca cantidad de aviones. La flota nacional es insuficiente y no se avizora que alguna de las compañías privadas nacionales tengan planes de ampliar el parque aeronáutico.

Esta es la flota nacional:

Aeropostal (fuera de servicio temporalmente): 6 aviones. Equipos: McDonnell Douglas MD82

Albatros Airlines: 6 aviones. Equipos: Embraer 120ER/Cessna 208B/Boeing 737-5L

Aserca Airlines: 12 aviones. Equipos: McDonnell Douglas MD82/83

Avior Airlines: 24 aviones. Equipos: Airbus A340-313X/Boieng 737/Fokker

Conviasa: 24 aviones. Equipos: Airbus A240-200/Cessna  2008B Caravan/Embraer 190

Estelar Latinoamérica. 6 aviones. Equipos: Boeing 737

Laser Airlines 12 aviones: Equipos: MCDonnell Douglas MD82

Línea Turística Aereotuy:  3 aviones. Equipos:  ATR/Dash7

Perla Airlines: 2 aviones. Equipos: McDonnell Douglas MD82/83

SBA Airlines 4 aviones. Equipos: Boeing 757/767

TURPIAL AIRLINES 3 aviones. Equipos: Boeing 737-400

El estudio de Alav señala que la flota perteneciente a empresas nacionales tiene una edad promedio de 28 años y 25% de los equipos están operativos.

Además de esta situación, hay factores adicionales que impiden a las aerolíneas nacionales competir. “Las tarifas de los boletos están reguladas y las empresas no tienen acceso a divisas, lo lo cual afecta no solo el mantenimiento de la flota actual, si no, sobre todo, hacer reservas para adquirir equipos de última generación para competir en rutas de largo trayecto”.

Advierte el papel de trabajo que otros factores que impiden que las empresas nacionales sean competitivas son: “las tasas de sobrevuelo y de aterrizaje son las más altas de la región. Las tasas de parking (estacionamiento de aeronaves) y pernoctas son las más altas de la región y se cobran por peso y por hora”.

“Si no hay suficientes asientos en el mercado en cada ruta, la tendencia del servicio es hacia el alza”, es una de las conclusiones del estudio.

Las empresas internacionales que aún operan en el país también deben asumir lo que Alav llama “riesgos implícitos en las operaciones a Venezuela: Inseguridad, tráfico de mercancías prohibidas. Demoras exageradas en la salida de los vuelos que acarrean pérdidas a las aerolíneas involucradas que      tienen que indemnizar a los pasajeros que pierdan                conexiones o reservaciones de hoteles y servicios         terrestres y el equipo pierde su secuencia de vuelos u ocasiona otras demoras en la línea de vuelos”.

Para seguir trabajando en un entorno tan complicado como el venezolano, Alav propone que haya trabajo en conjunto entre el sector público y el privado, con la intención de mejorar los servicios que se prestan y con pocos recursos:

 

  • Cumplir estrictamente con los manuales y recomendaciones OACI sobre manejo de aeropuertos, facilitación, seguridad: security/safety.
  • Profesionalizar y estabilizar el personal de aeropuertos y aerolíneas.
  • Aprovechar las ventajas de la ubicación geográfica de Venezuela, además del clima y de ser una nación productora de combustible.
  • Desmilitarizar el transporte aéreo: aeropuertos y autoridades aeronáuticas.
  • Utilizar tecnología avanzada para la detección de sustancias prohibidas, no solo para evitar su ingreso en los aviones sino por todas las puertas de acceso al aeropuerto, y minimizar así los controles manuales y las demoras.

Finalmente, Alav recomendó: “inculcar los valores de honestidad, cooperación, trabajo y solidaridad”.